Los tres semáforos
En el patio había tres semáforos pintados en el suelo. Rojo: callar. Ámbar: pensar la frase. Verde: decirla. Lucía odiaba el rojo. Pablo odiaba el ámbar. El maestro no pedía silencio eterno: pedía un turno.
El día que Lucía esperó el ámbar, su frase salió entera. No más alta: más clara. Pablo copió el truco y dejó de pisar a los demás.
Crítica: ¿Te parece justo un turno de palabra en el patio? Escribe cuatro líneas.